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España cosecha anualmente más
de 40.000 toneladas de tabaco en rama. Es el tercer país cultivador
de este producto de la Unión Europea. La semilla del tabaco, una
de las más pequeñas que existen, ha de ser sembrada en semilleros,
continuamente regados y abonados... Así comienza el ciclo de un
cultivo tan intensivo en mano de obra -puede requerir alrededor de 2.200
horas de trabajo por hectárea- que da empleo a más de 20.000
familias españolas. Principalmente extremeñas, pero también
granadinas, abulenses, toledanas, navarras y leonesas.
Al igual que la patata o el maíz, la planta del tabaco llegó
a Europa desde América hace más de 500 años. Tras
ser condenada por la Inquisición, se puso de moda en el siglo XVI,
primero por su aplicación decorativa y ornamental y después
por los diferentes usos medicinales y lúdicos de sus hojas secas.
Su cultivo en los suelos del Viejo Continente comenzó mucho después.
En España se implantó hace más de 80 años
y se ha convertido en una labor generacional que han heredado los hijos
y nietos de sus productores pioneros.
Los agricultores tabaqueros juegan un papel determinante para nuestro
medio ambiente y la configuración de nuestros paisajes. Además,
se sienten orgullosos de contribuir a la variedad agrícola española
y a la conservación y mejora del entorno rural que rodea las plantaciones.
La gran mayoría están representados por cuatro organizaciones
agrarias:
Todas ellas nos reunimos bajo el nombre de
Cultivadores de Tabaco de España, y cumpliendo con nuestra misión
de informar hemos creado este sitio: un pequeño reino de humo virtual
que esperamos os resulte interesante a todos nuestros visitantes.
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